Especial de Lollapalloza 2013 (© MSN)
07-04-2013 | Por Por Edición Limitada.

País bonito, gente bonita

La primera jornada de Lollapalooza 2013 fue un gran éxito. La presentación de Pearl Jam fue la guinda de una torta musical marcada por la diversidad de sonidos que fueron desde el rock de Kaiser Chiefs, el dance de Hot Chip y el poder de los legendarios QOTSA.


Eddie Vedder (© UPI)

Una verdadera conmoción se vivía en el Parque O’Higgins a las 11:45 de la mañana. Porque para vivir una fiesta no hay horario y eso fue lo que demostró Banda Conmoción arriba del Coca Cola Stage, como encargados de dar el “vamos” a la tercera versión de Lollapalooza en nuestro país.

Una jornada maratónica que pronto se convertiría en un episodio memorable de la historia de los grandes festivales en nuestro país. Porque desde el show de los chilenos en adelante, el parque santiaguino no dejó de recibir gente, la que rápidamente llenó cada rincón del festival, coreando a los artistas que desfilaban puntualmente por los seis escenarios.

Las primeras horas fueron chilenas: Gepe, Chancho en Piedra y Los Plumabits –que hicieron reír a los más pequeños– levantaron ingeniosos shows, con una puesta en escena elaborada y enérgica, como amerita para un evento de esta calaña. La voz detrás de canciones como “En la naturaleza” y “Fruta y té” sorprendió por la cantidad de personas que convocó, porque a pesar de la hora, su arrastre y consolidación se hizo aún más evidente, así como la calidad de sus sonidos.

Mención aparte para los Chancho, que ya son una leyenda del rock local. Con la fidelidad de su fanaticada porcina de siempre, repasaron sus mayores éxitos, vestidos de personajes emblemáticos de la TV, como Dr. Spock de “Viaje a las Estrellas”.

Más tarde fue el momento de los artistas internacionales para tomarse los escenarios. Hot Chip, Alabama Shakes y Of Monsters and Men se robaron la película de la tarde, convirtiendo la elipsis del parque en una verdadera pista de baile. Ni el calor de la tarde pudo detener la fiesta. La fuerza dance de los ingleses de Hot Chip hizo saltar al público con cada uno de sus éxitos, mientras que la voz de la vocalista de Alabama Shakes fue un deleite y un descubrimiento que dejó a todos con la boca abierta.

En el escenario electrónico, el asombroso show de luces encandiló a los fans de Crystal Castles, mientras afuera Two Door Cinema Club hacía lo suyo, con un rock que encanta desde 2010, lo que no se puede poner en duda después de ver a una masa de gente, que a estas alturas comenzaba a copar la capacidad del lugar- cantando y moviéndose al ritmo de sus canciones.

Lo de Kaiser Chiefs también es para aplausos. Porque la energía desbordante entregada por igual en el escenario y por las siete mil personas que componían el público, se agradeció minuto a minuto.  Tanto que el carismático Ricky Wilson, vocalista, bajó y se paseó en medio de la gente cantando los mejores éxitos de la agrupación inglesa.

Ya a las seis de la tarde, en dos espacios diferentes del Parque O’Higgins se vivían experiencias memorables.  Passion Pit, la banda de Boston, hizo una hora completa de show en que contó con un masivo coro, el que en canciones como “Take a walk” dejó la garganta en la cancha. Mientras, arriba del escenario, el grupo ejecutaba a la perfección los éxitos de sus últimos dos discos. Por su parte, en el Claro Stage, la teatralidad de los suecos de The Hives se transformó en una conversación larga y divertida entre el vocalista y el público, a quienes hizo reír con sus palabras en español: “Somos los Hives, ¡la banda sensación del punk rock mundial!”.

Fuegos artificiales

Cuando el reloj marcó las siete, la escena desde lejos era alucinante. Una masa impresionante de personas desbordaba la elipsis del Parque O’Higgins y sus alrededores. Era la hora de que comenzaran los dos platos fuertes de la jornada: Queens of the Stone Age y Pearl Jam.

La banda liderada por Josh Homme hizo todo lo que su fiel grupo de seguidores pudo esperar.  Con un setlist brillante, que comenzó con “You think I ain´t worth a dollar, but I feel like a millionaire” y “No one knows”. El show siguió con himnos y con momentos especiales, como cuando el vocalista presentó a Eddie Vedder arriba del escenario, que lo acompañó en una emocionante versión de “Little Sister”. Fue una avalancha de singles, la que incluyó un adelanto del disco que lanzaran en junio, “…Like Clockwork”, y que esperan venir a presentar el próximo año.

Pero aún faltaba lo más especial. Porque si QOTSA fue potente, lo de Pearl Jam fue realmente demoledor. Un cierre que no se había visto antes en el festival, a pesar de la noche de rock inolvidable que vivimos el año pasado con Foo Fighters.

Una verdadera revolución causaron los primeros acordes de “Release”, un hit perfecto para dar comienzo a dos horas de concierto. Absolutamente hipnotizados por Eddie Vedder y compañía, los más de 100 mil seguidores de la banda de Seattle eran una postal perfecta para coronar el éxtio de la versión chilena del festival. Como una verdadera religión, lo de Pearl Jam es una comunión perfecta con la audiencia.

Un setlist de 25 canciones, cargado de hits del nivel de “Go”, “Even Flow”, “Do the evolution” y “Corduroy” se fue intercalando con la clásica interacción de Vedder. En un español bien agringado, el vocalista alabó el vino chileno: “es más rico que la chucha”, y agradeció emotivamente al público: “He conocido a muchos chilenos y ninguno es feo. Un país bonito hace gente bonita”.

Luego vino el momento del bis, donde el quinteto aprovechó de cantarle cumpleaños a Mike McCready e invitaron a un fan chileno –Juan Pablo- a subirse a tocar la guitarra en “Sonic Reducer”. Esto dio paso a la nostalgia de temas como “Giving to fly”, “Jeremy” y “Black”. Pero esto pronto subió en energía, con un cierre pirotécnico que tuvo arriba del escenario a Perry Farrel y Josh Homme, cantando “Rockin’ in the free world”. Los fuegos artificiales y el pulcro sonido de la banda hacían de su tercera visita al país tan incomparable como las anteriores. El adiós definitivo fue con “Yellow Ledbetter”, pero como lo dijo el mismo Eddie, la fuerza de sus shows hace que esto no sea una despedida, sino hasta una próxima.

0Comentarios

publicidad